
Esta noche hemos sufrido de insomnio,
tú en tu cama y yo en la mía.
A mí me devoraron los lobos
que hay a los pies de mi cama,
a ti el tigre de la felicidad.
Sin más letras en la boca
recorro el jardín que separa
tu puerta de la mía.
Llegó,
todavía no se ha secado mi llegada
que me meto contigo en la gran cama del invierno.
El calor de tu cuerpo, el roce del mío,
esta noche te juro, volví a sentir el animal oscuro
que habita en mi.
No es bueno
-no es bueno a veces –
saltar sobre las sillas
saltar sobre la cama
precipitarse entre tus piernas
arrojarse entre tus brazos
perderse entre tus labio.
Esta noche hemos sufrido de insomnio
y mis sueños han caducado
sin que tú los aproveches.








