
Camino sencillamente por aquí,
entre las líneas (de mi cantar),
bajo la luz de tus ojos,
en el aliento de tu boca,
me enciendes con intuirte
como un día bello y feliz.
Correteas por mi cuerpo
volviéndome gata,
serena, amazona,
sumisa o meretriz.
Contigo no hay límites,
solo un mundo por descubrir
fundiendo tu pasión y la mía,
convirtiéndola en un momento
en lava ardiente
que nos quema las entrañas.
Aumentando el ritmo de forma paulatina,
sin transiciones bruscas en el camino,
aceleras dulcemente los movimientos
volviéndome agua de tan sólo pensarte,
ver tus ojos clavados en un gozo quejido.
Quiero que muerdas mi boca, desgarres mi piel,
grites en un encendido placer,
aullido a pleno sol, baba y colmillos
que arrojan salomónicos cuchillos.
Te aprieto atenazándote,
exprimiéndote conmigo,
tu alma se encela con instinto criminal,
confundiendo tu piel
con el frágil cristal
y así habitarte cada mañana,
cada noche, cada día.
entre las líneas (de mi cantar),
bajo la luz de tus ojos,
en el aliento de tu boca,
me enciendes con intuirte
como un día bello y feliz.
Correteas por mi cuerpo
volviéndome gata,
serena, amazona,
sumisa o meretriz.
Contigo no hay límites,
solo un mundo por descubrir
fundiendo tu pasión y la mía,
convirtiéndola en un momento
en lava ardiente
que nos quema las entrañas.
Aumentando el ritmo de forma paulatina,
sin transiciones bruscas en el camino,
aceleras dulcemente los movimientos
volviéndome agua de tan sólo pensarte,
ver tus ojos clavados en un gozo quejido.
Quiero que muerdas mi boca, desgarres mi piel,
grites en un encendido placer,
aullido a pleno sol, baba y colmillos
que arrojan salomónicos cuchillos.
Te aprieto atenazándote,
exprimiéndote conmigo,
tu alma se encela con instinto criminal,
confundiendo tu piel
con el frágil cristal
y así habitarte cada mañana,
cada noche, cada día.



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